Cueva de Troskaeta


En las peñas de Aizkoate en su vertiente sur, en Ataún, cerca de la cabecera del barranco de Intzartzu y de la cimas Intzartzu y Troskaeta, con el mismo nombre de la última, encontramos la cueva Troskaeta (Troskaetako koba en Euzkera), señalizada antes con un poste indicativo desde la pista que pasa por esa vertiente, ahora ya no hay señal, igual ello evita parte de las visitas indeseadas que estas formaciones geológicas suelen tener y de las que quedan rastros imperecederos, de esto, Troskaeta no es una excepción, pintadas y materias ajenas se encuentran más de lo deseado en su interior. Existen varios estudios sobre ella, mayormente propiciados por el descubrimiento que en su día, Manuel Laborde y Jesus Elósegui (autor de un plano de ella,como se puede ver pinchando el hipervínculo), espeleológos de Aranzadi, hicieron, encontrando varios esqueletos de osos de las cavernas.
Troskaeta o Troska-ko-kobea en una cueva muy interesante, de 1000 metros de desarrollo y 70 de desnivel, despliega en su entrada una sala, vestíbulo, en la que siguiendo de frente y en caída encontramos un conjunto de pequeñas brechas y cámaras (junto a ellas la sima llamada Crusafont), llamada la “sima de los osos”, en donde enterrados en sus arcillas aparecieron numerosos restos de estos plantígrados prehistóricos “ursus spelaeus”. Al final de la cavidad se puede llegar desde ahí, a través de la cámara blanca (así llamada por el color de sus formaciones), con cierta dificultad, por lo que es más recomendable hacerlo desde el lado opuesto, a través de una grieta (señalizada con flechas rojas -ver foto-) descendiendo con una cuerda en pendiente, para llegar a una escalera que nos ayuda a bajar unos cinco metros (en su pared vimos un murciélago), de ahí por una galería llamada de las estalácticas verdes (también se puede acceder por otro corredor llamado superior) se accede a la sala del cono, desde donde es conveniente visitar, siguiendo por la izquierda, la sala Laborde, donde encontraremos las formaciones de la cueva más espectaculares. Visitada la sala, volvemos por nuestros pasos a la sala del cono, para descender a través de la llamada galería artificial (visitando en unas de sus conexiones de su derecha el corredor de los bloques que conecta con la cámara de los osiñes, donde se observan excéntricas de gran belleza. Esta zona está muy inclinada y tiene riesgo, a través de ella se puede acceder también al final de la cueva, pero es más cómodo hacerlo por el corredor artificial). Profusión de excéntricas. De ahí se sale y conecta con el corredor de los bloques, en el llamado antro Larrauri, dejando a la izquierda las galerías Corcostegui sin explorar, y accediendo cómodamente al final de Troskaeta, la laguna llamada deseada, precioso rincón desmejorado por los restos de impresentables capaces de acceder y bajar con pintura a cualquier lugar y dejar su sucia huella. En la laguna deseada también observamos otro murciélago. 
Entrada

sala vestíbulo (entrada al fondo)



sima de los osos

sima Crusafont

resto óseo en la sima de los osos

Acceso a la grieta por donde se desciende a la cámara Blanca

descendiendo a la cámara blanca.
Uno de los accesos a la sala Laborde
En la sala Laborde.
Sala Laborde (foto de Josean)
Sala Laborde 
Sala del cono.
En la sala Laborde (foto de Josean)
Sala Laborde.
Otro acceso a la sala Laborde.



Final de Troskaeta: la laguna deseada.


Antro Larrauri.

El corredor Artificial.

Corredor de los bloques.


Por el corredor Artificial.

La laguna deseada.

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